NOTICIAS EST 1

lunes, 16 de septiembre de 2013

Una exquisita ensalada



M en CyTE Lilia G. Torres Fernández (2009)
Ingredientes: comprensión, ética, plagio y como aderezo la educación
Antes de leer las lecturas recomendadas para elaborar este ensayo, pensé en lo necesario que es establecer una relación entre la comprensión, la ética y el plagio, de esta forma surgió la idea del nombre, me imaginé que al mezclar todos los conceptos con una finalidad, la educación, entonces sería mucho más fácil entenderlos y cómo y para qué entretejerlos.

En primer lugar es ineludible hacer una reflexión sobre el por qué “enseñar la compresión” como bien lo menciona Morín (1999), concienciar sólo en lo cognitivo no es suficiente, ya que ahora es urgente que los profesores se preocupen por enseñar a comprender la mente humana. Hay que recuperar todos aquellos valores y principios éticos que nunca han dejado de existir, simplemente se han depuesto o degradado. Por esta razón, en segunda instancia, hago otra reflexión sobre la ausencia de esos valores y principios éticos que las nuevas generaciones no han tenido la oportunidad de aprehender por falta de ejemplos e instrucción.

En el ámbito educativo, me permito hacer hincapié de la falta de ética que se tiene para reconocer en cualquier tipo de comunicación, mucho de lo que se dice y escribe no son palabras ni ideas personales, que se olvida mencionar de dónde se copia o toman estas palabras, es decir se comete plagio de una manera alarmante y, los facilitadores del aprendizaje no dan importancia a este hecho, además de no ser ético es un delito. Es apremiante exhortar a la comunidad educativa a tomar cartas en el asunto.

Doy por terminada la elaboración de esta receta, mezclándola con el aderezo de la educación, pienso que es el toque final para que esta mixtura de ingredientes conforme una exquisita ensalada, que provoque al probarla la recuperación de la interdisciplinariedad, para que el individuo se conozca a sí mismo y a los demás de manera integral.

Comprensión

La comunidad docente se encuentra con retos difíciles de atender como son los avances tecnológicos, cambios sociales con la globalización, la variedad de cultos, los altibajos económicos, entre otros, lo que origina que nada sea fácil de comprender.

Al considerar toda esta revolución del siglo XXI y pensar en utilizar ingredientes de calidad para conseguir mi objetivo de realizar una exquisita ensalada, es conveniente “enseñar la comprensión” de Morín, (1999) descrita en su correo de la UNESCO de Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, es decir hoy.

Enseñar a comprender siempre ha sido uno de los principales objetivos de la educación, lograr que el alumno entienda conceptos y procesos no es tarea fácil, pero Morín nos argumenta que esto es sólo la comprensión intelectual, la cual se entiende con la explicación, lo que no es suficiente para lograr la comprensión humana, pues ésta requiere de un proceso de “empatía, identificación, proyección, apertura, simpatía y generosidad”. Y que es esencial que a partir de este siglo, el sistema educativo se preocupe por lograr en sus educandos la comprensión humana, requisito indispensable para que la familia, sociedad y el universo en general pueda vivir en armonía, logre comprender a sus semejantes.

La tarea a la que nos invita Morín a todos los educadores, pienso que no es fácil y hasta podría decirse que es un tanto idealista ya que, actualmente resulta complejo enseñar la “comprensión intelectual” entonces, ¿debemos evitar la “comprensión humana”? ¿No es verdad que una variable constante en las quejas de la humanidad es que las nuevas generaciones carecen de valores y principios éticos, que éstos se esfuman con la misma velocidad con que la tecnología crece y la familia se desintegra?

Asumir esta responsabilidad, conlleva a los educadores a entender que existen múltiples barreras para que la enseñanza de las dos comprensiones se realice. No olvidar que lo cognitivo tiene diversos obstáculos externos que nos impiden que los alumnos entiendan con claridad y precisión, cuestión difícil de resolver,  pero, enseñar el conocimiento mental y cultural del ser como individuo, requiere primero que los educadores entiendan la complejidad del proceso, aceptar que la enseñanza actual tiene una doble responsabilidad frente a estas nuevas generaciones, facilitar el aprendizaje intelectual, desde la conciencia de aprender a aprender y el humano, desde la concepción de que se es un individuo que pertenece a una sociedad. Tarea no fácil de practicar, pero necesaria de aplicar si queremos que estas generaciones comprendan y crezcan con valores y principios éticos que les permitan desenvolverse de una manera honesta, educada, fieles a sí mismos y a los demás, respetuosos, en fin que sepan discernir entre el bien y el mal para que puedan tomar decisiones acertadas y ser admitidos para servir a la sociedad en la que interactúan.

Ética y plagio

¿Es posible que los ingredientes: la ética y el plagio en una investigación, se desanuden? teóricamente sería difícil de entender, pero en la práctica es un acto tan común que pareciera natural y, lo más vergonzoso, en el ámbito educativo se permite con cierta complacencia.

Basta poner ejemplos de cómo la mayoría de los estudiantes, háblese del nivel que sea, cuando se les deja una tarea de investigación, difícilmente acreditan  la fuente de donde la tomaron, y sus facilitadores en general no corrigen este hecho. En la actualidad, con el desarrollo de las nuevas tecnologías el plagio es una constante permanente entre los estudiantes y, lo que es peor, profesionistas conscientes o ignorantes también lo realizan y pareciera que a nadie le importara. Cabe recalcar la necesidad de razonar lo que Rojas, (1992) nos expresa: “El plagio puede conducir a serios problemas tanto de demérito académico como de carácter legal… Los docentes debemos hacer que los estudiantes conozcan la gravedad de dicho fenómeno a fin de que esta práctica bastante frecuente se destierre poco a poco de nuestro país”

Los que nos dedicamos a la educación, debemos aceptar la responsabilidad de informar a los alumnos de la importancia que tiene el reconocer las fuentes, las consecuencias que conlleva plagiar, hacerlos conscientes que “El plagio se define como una actividad deliberada de la copia consciente del trabajo de otros” Swales (1994). Asimismo, enseñarles que existen normas establecidas para ello, por ejemplo  APA (Asociación Americana de Psicología) o la MLA (Asociación de Lenguas Modernas) y una vez que las conozcan, exigirles que lo apliquen de manera cotidiana en sus tareas escolares y si no es así, sancionar de forma enérgica de modo que no lo olviden nunca.

John Swales nos menciona que si copias de manera consciente es plagio, aquí discrepo un poco, pues aunque ignores lo que haces, no dejas de cometer un delito, debemos recordar que la ignorancia de los preceptos legales no exime a ninguna persona de infringir la ley, de ahí mi recomendación nuevamente de la importancia que tiene enseñar a los jóvenes estudiantes lo que es el plagio y sus consecuencias.

A propósito de actos deshonestos, porque el plagio es uno de ellos, ¿en dónde han quedado aquellos valores y principios éticos que nos impedían cometer ilícitos? que hacían de los individuos personas respetuosas, honestas, atentas, cordiales y ¿por qué estas nuevas generaciones, en su mayoría, no saben tener este comportamiento? será que la niñez y juventud de hoy no tienen de dónde imitar estas conductas, entonces en quién debe recaer la responsabilidad de enseñarlos o propagarlos. En décadas pasadas la familia era el modelo de estos procederes, hoy sabemos que esto es difícil de realizar, pues en nuestra sociedad, la generalidad de las familias son disfuncionales o simplemente tanto la madre como el padre laboran, no se encuentran en casa para dar la orientación necesaria a sus hijos.

La familia como la escuela, tienen la necesidad urgente de evolucionar el modo de cultivar a las nuevas generaciones. Los padres, hacer conciencia que la educación no sólo se imparte en las aulas, que el ejemplo de actuar también forma, tener cuidado de ese comportamiento con los seres queridos y semejantes. La escuela, debe reconocer que hoy es indispensable hablar sobre estos principios y valores, dar ejemplo de conducta a los alumnos, aceptar que en la educación de hoy, el paradigma de la enseñanza tradicional no cabe, se tiene que aceptar que la propuesta de Morín no es utópica, enseñar con el modelo de aprender a aprender unido con el entendimiento entre humanos, la sociedad, estoy segura, recogerá mejores frutos. Tarea no fácil de practicar pero necesaria de aplicar si deseamos incorporarnos a los cambios fuertes en el devenir del comportamiento de la humanidad.

Por lo anterior, considero que la ensalada se encuentra lista para degustarse, está compuesta con ingredientes que pareciera no combinaran por sus sabores, pero una vez que se mezclan y se vierte en ellos el aderezo de la educación, les aseguro que al probarla estarán de acuerdo conmigo que es una… exquisita ensalada, que además de estar compuesta por ingredientes con alto valor cognitivo y formativo, nos dará la posibilidad de recuperar la enseñanza de manera que la interdisciplinariedad entre en acción, que se deje en el olvido la instrucción tradicional, ya no más disciplinas separadas, hoy por hoy la educación tiene el compromiso de preparar a los miembros de su comunidad de modo integral, de relacionar todas aquellos conocimientos, tareas, habilidades, competencias que puedan servir al hombre para conocerse a sí mismo, aprender a tomar decisiones con juicio y sobre todo aprender a convivir en armonía con los demás.

Por último, me permito citar una de las definiciones que nos da el Diccionario de la Real Academia Española del concepto educar.

 “Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc. Educar la inteligencia, la voluntad”

Al analizar esta definición, se entenderá que no está lejos de la propuesta de Morin, la dificultad estriba en evolucionar, en aceptar que los cambios en el paradigma educativo deben darse en forma significativa.

Referencias
Morín, Edgar (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.

Rojas, Saúl, (1992) Formación de investigadores educativos. Edit. Plaza y Valdés. México.

Swales, J. y Feak, C. (1994) Escritura académica para estudiantes graduados. Ann Arbor. University of Michigan Press.

Fuentes, Ma. Teresa (1998) La Formación en ética profesional: reflexión y diálogo. Relato de una experiencia compartida. Cuadernos de Trabajo Social N° 11. pp. 233 a 249. Universidad Complutense de Madrid. España. Recuperado el 25 de enero del 2009 de:


Soto, J. (2006) Introducción a Edgar Morin. Colombia. Recuperado el 2 de febrero del 2009 de: